Para ir abriendo boca y que los de Vitoria se saquen el estrés del viaje, el viernes tarde-noche empezaremos con una cena temática llena de sorpresas.
Nota de los novios: Prometemos que será épico, pero con control. No queremos que nadie confunda su masía con un pajar a las primeras de cambio. Guardad fuerzas, que el sábado es el día de la verdad y no aceptamos bajas por resaca prematura.
Después de una noche de sueño reparador en la que probablemente no habéis oído ni una mosca (benditos muros de piedra de medio metro), es hora de despegar las sábanas. Sabemos que se duerme tan bien que levantarse parece un pecado, pero os hemos preparado tres opciones para que no digáis que no os cuidamos:
Tour en Bici: Una ruta para estirar las piernas y disfrutar del paisaje.
Aviso importante: El padre de Ana ha puesto el grito en el cielo con esta actividad. Teme que el novio se quede tirado en alguna cuneta o que llegue con las piernas de un Transformer. (Tranquilo, suegro, ¡que habrá coche escoba!).
Yoga / Pilates: Para los que prefieren conectar con su "yo" interior antes de que el DJ lo destruya por la noche. Paz, amor y mucho equilibrio (que falta os hará luego).
Paseo por los alrededores (Operación Bolet): Una caminata suave para respirar aire puro. Si tenéis ojo de lince, quizás encontréis algún bolet, pero si no conocéis la diferencia entre una seta y un hongo alucinógeno, por favor, no os comáis nada sin supervisión. Queremos que lleguéis al convite, no al hospital.
Cuando todos los deportistas (y los que se hayan quedado durmiendo) terminen sus tareas, nos encontraremos todos en la piscina para un Brunch de campeones. Habrá comida, bebida y un ambiente ideal para comentar quién ha sudado más en la bici, ¿por qué los de yoga sudan?
Después del brunch, tendréis unas horas de "libre albedrío". Podéis:
Echaros la siesta del siglo.
Empezar el ritual de chapa y pintura (maquillaje, peluquería y nudos de corbata imposibles).
O simplemente contemplar las vistas y pensar en lo afortunados que sois de estar aquí.
Y después de todo esto... ¡QUE EMPIECE LA FIESTA! (Próximamente os daremos los horarios exactos, pero id mentalizándoos: esto va a ser histórico).
Sabemos que después de la que vamos a liar el sábado, vuestro cuerpo os pedirá clemencia y, probablemente, un trasplante de alma. Por eso, el domingo no habrá despertadores, ni prisas, ni juicios morales.
Tendremos un desayuno tardío para todos los supervivientes. Lo hemos programado a una hora estratégica para respetar esas 8 horas de sueño que aconsejan los médicos (o al menos las 3 horas de coma profundo que os queden tras el cierre de la barra libre).
El Menú: Café negro en vena para los que no sepan quiénes son, zumos para los que aún tengan fe en la vitamina C y mucha comida sólida para asentar el cuerpo.
El Protocolo: Se permite (y se recomienda) venir en pijama, con gafas de sol nivel "agente secreto" y con el pelo estilo "me ha atacado un mapache". Es el momento de compartir las fotos prohibidas de la noche anterior y de despedirnos como se merece.